Comandante

Comieron de aquellos frutos y las manos la cara se volvieron azules como batracios baratos. Los que comieron frutos rojos se volvieron de color rojo, como cangrejos cocidos. Otros comieron frutos amarillos y se pusieron de color calabaza. Manuel se puso verde como un melón y Jaime morado como una berenjena. Los que comían varios frutos de distintos colores tenían la piel a rayas, también de distintos colores. El teniente Bartolo parecía una cebra. Teo, que se había comido un fruto con pinchos, parecía un puerco espín, nada que ver con los batracios baratos. El doctor Manolo lo arregló cociendo los frutos con bicarbonato y aspirinas machacadas en batracios, por supuesto, baratos. Con todo ello el escorbuto fue desapareciendo.

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